Ni de aquí, ni de allá❗️Capítulo I

Recuerdo ese día, lo recuerdo muy bien, cada momento y detalle… Creo recordar muchos días, pero no exactamente como recuerdo este, y sí, me doy cuenta que escribí la palabra recordar cinco veces, pero creo que es necesario. Es el recuerdo de un día muy común que cambió mi vida.

Mi cumpleaños es el 6 de mayo, pero realmente no sé si tuve una fiesta ese año. Me doy cuenta que ese no fue el momento culminante, pero recuerdo un día especial; fue el 20 de mayo del 2009, acababa de cumplir 16 años. Fui a la escuela como cualquier otro día, con el sufrimiento infinito de tener dieciséis años y tener que ir a la prepa; sin embargo, realmente no odiaba la escuela, recuerdo haber sido uno de los cerebritos que todos odian pero aman el día del examen. Además tenía muy buenos amigos, desde el músico, como mi amiga de rancho, hasta la muchacha más guapa de la escuela. Siento que éramos un grupo de nerdos, cada uno con su propia personalidad… Después de la escuela, volví a casa en el insoportable sol de mayo que encandilaba las calles del pueblo.

Llegando de la escuela, abrí la puerta de la casa y ¡allí estaban! Sí, mis padres estaban sentados en el sofá.  Hubiera sido una escena perfecta de una película o un programa de televisión que todos hemos visto si hubieran encendido una lámpara cuando entré. Sin embargo, eran las 3:00 de la tarde y hubiera sido un poco dramático. Aún así, tan pronto como entré me dijeron: “tenemos que hablar contigo”, así que, naturalmente, me senté y escuché.

Déjenme retroceder un poco, las dos semanas anteriores mi abuela que había estado viviendo entre México y Estados Unidos nos estába visitando. Ella les había insistido una y otra vez a mis padres que me dejaran ir a vivir con ella en los Estados Unidos, argumentando que si tengo documentos (es decir, nací en Los Ángeles) probablemente debería aprender inglés.

A este punto mis padres y yo ya habíamos platicado acerca de la carrera de gastronomia. Así que mientras me siento, comienzan a decirme que me acaban de comprar un boleto de avión a los Estados Unidos, y al parecer me voy el día siguiente. Continúan diciéndome cómo han considerado mi deseo de aprender un nuevo idioma y estudiar gastronomia en el extranjero. Siguen y siguen, contándome cómo también tengo que cruzar la frontera porque nunca he tenido un pasaporte de EE. UU., Y con buena razón, e pasado la mayor parte de mi vida en México. Continúan explicando cómo están cambiando las leyes y por qué tengo que volver para asegurarme de que cruce la frontera con mi certificado de nacimiento y obtengo un pasaporte apropiado de un país del cual no tengo la menor idea.

Después de pasar el shock inicial, todavía había demasiadas cosas en mi cabeza. SÍ!!! me digo a mí mismo. Estoy empacando y me voy a mudar a otro país, a la independencia, a diferentes oportunidades y, con suerte, a una vida mejor, al mismo tiempo estoy pensando: NO. ¿Qué hay de mis amigos? ¿Qué hay de aferrarme a lo que he construido? Lo que he logrado hasta ahora? ¿Qué hay de mi familia? Así que empaqué todo; todos los recuerdos, remordimientos y sueños que había creado hasta este momento. Al día siguiente, estaba en camino al aeropuerto. Todo el camino de una hora y media, no pude evitar pensar en todo lo que estaba dejando atrás, lo emocionado que estaba, pero todavía tenía la incómoda sensación de que mis padres querían deshacerse de mí.

Después de 2 horas, estaba en la frontera de Tijuana, esperando en una línea de autos que parecía no tener fin, porque de hecho nunca termina. Y, sin embargo, después de esperar durante dos horas vimos las casetas donde los oficiales estaban sentados. Apenas a la vista, porque pasaría una hora más hasta que estuviéramos frente a frente con ellos. Finalmente llegamos y mi tío, mi tía y mis primos habían enseñado todo el inglés que necesitaba saber para “engañar” a los oficiales … como si mi certificado de nacimiento fuera falso. Sé con certeza que es muy real a pesar de que en este punto de mi vida estoy muy confundido al respecto.

Sé que mis hermanos y compañeros de escuela me han dicho que no soy realmente mexicano, que nací en California. Sin embargo, me congelé por completo cuando el oficial me hizo la primera pregunta en inglés. Por supuesto que no entendí lo que estaba diciendo. Nací en Los Ángeles, pero me llevaron de regreso a México y digo que me regresaron porque siempre seré un mexicano que nació en los Estados Unidos, no porque se suponía que fuera así, sino porque en ese momento mis padres tenían que estar allí para buscar un futuro mejor. Yo, por supuesto, no respondí, así que nos envió a una entrevista secundaria. Esta entrevista secundaria duró 4 horas. Sentí que todos éramos prisioneros, siendo interrogados por uno, dos, tres, y finalmente el cuarto oficial que se acerca al auto … en este momento no sé qué pensar. Mis hermanos siempre se burlaban de mí por ser un gringo y nunca lo había aceptado. Y ahora estos oficiales dudaban de lo “gringo” que disque era así que no sé cómo reaccionar al respecto, pero tenía 16 años.

Después de cuatro horas, los múltiples oficiales ó tienen hambre ó quieren irse a su casa, ó deciden que mi certificado de nacimiento es realmente auténtico. De cualquier manera, nos dejaron ir y no podría haberme sentido más feliz. Condujimos por otras dos horas cuando por fin llegamos a la casa de mi tío. Probablemente habían pasado 10 horas desde que me fui de casa. Finalmente me di cuenta de que nada volvería a ser lo mismo. Cada olor, sentimiento o sentido de lo que solía ser mi casa hace unas horas nunca sería lo mismo…

Encontrar tu identidad puede ser una lucha interminable. Puedes pensar que es un incidente de eventos que realmente no tienen sentido … o puedes pensar que eres el producto de una larga serie de eventos perfectos y decisiones tomadas por múltiples personas que te han guiado á este mismo momento en el tiempo.

Circunstancias perfectas, una cadena de eventos, de buenas a muy malas decisiones que me han hecho pensar en la manera en que veo la vida, la identidad y la comprensión del mundo que me rodea. Mis constantes fracasos continúan enseñándome qué no se trata de suerte, es la toma de decisiones y como afrontamos la adversidad lo que realmente forma nuestro destino.

Cristian Hernández Pérez

3 Comments Add yours

  1. Pancho!!!! says:

    Love it !!!!! 💯 %

    Liked by 1 person

  2. Ritchie Diaz says:

    It’s amazing to know a piece of your life through your eye. Thank you.

    Liked by 2 people

    1. Ritchie Diaz says:

      Eyes*

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